![]() |
|
||||||
| Las primeras
enfermedades reales del hombre son defectos como el orgullo, la crueldad, el odio, el
egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad, y la codicia y cada uno de estos defectos,
tomado por separado, se verá que es adverso a la esencia espiritual del hombre. El orgullo se debe, en primer lugar, a la falta de reconocimiento de la pequeñez de la personalidad y de su absoluta dependencia con el espíritu y a no ver que el éxito que pueda tener no se debe a la persona, sino que son bendiciones otorgadas por la Divinidad interna, en segundo lugar se debe a la pérdida del sentido de proporción, de la insignificancia de uno frente al esquema de la Creación, el orgullo se niega invariablemente a inclinarse con humildad y resignación ante la voluntad del Gran Creador, comete acciones contrarias a esa voluntad. La crueldad es la negación de la unidad de todos y un no lograr entender que cualquier acción contraria a otra se opone al todo y es por tanto una acción contraria a la unión con el universo. Debemos entender que todos, por formar parte de un todo, han de sernos queridos y cercanos, hasta que quienes nos persigan inspiren en nosotros sentimientos de amor y compasión. El odio es lo contrario al amor, el reverso de la Ley de la Creación, es la negación del Creador. El egoísmo es anteponer nuestros intereses al bien de la humanidad y por ende de nosotros mismos. La ignorancia es el fracaso del aprendizaje, negarse a ver la Verdad cuando se nos ofrece la oportunidad y lleva a muchos actos equivocados cuando no vemos que nos rodea la luz de la verdad y del conocimiento. La inestabilidad, la indecisión y la debilidad aparecen cuando la personalidad se niega a dejarse gobernar por nuestro Ser Superior, tal condición no sería posible si tuviéramos en nosotros el conocimiento de la divinidad que es en realidad nuestro ser. La codicia lleva el deseo de poder, es una negación de la libertad y de la individualidad de todos los espíritus, en lugar de reconocer que cada uno de nosotros esta aquí para desarrollarse libremente según los dictados de su espíritu sin obstáculos, la personalidad codiciosa desea gobernar, moldear y mandar a todos los demás. Estos son ejemplos del origen y las bases de todos nuestros sufrimientos y angustias. Cada uno de estos defectos si se persevera en ellos pese a la voz de nuestro Ser Superior, producirá un conflicto que necesariamente se habrá de reflejar en el cuerpo físico, provocando un tipo específico de enfermedad. Ahora podemos ver como cualquier tipo de enfermedad que podamos sufrir nos llevará a descubrir el defecto que yace bajo nuestra aflicción, por ejemplo el orgullo que es arrogancia y rigidez de la mente dará lugar a esas enfermedades que producen estados de rigidez y envaramiento del cuerpo. El dolor es el resultado de la crueldad, en tanto que el paciente aprende con su sufrimiento personal a no inflingirlo a los demás, desde un punto de vista físico o mental. Las consecuencias del odio son la soledad, los enfados violentos e incontrolables, los tormentos mentales y la histeria. Las afecciones introspectivas neurosis, neurastenia y condiciones semejantes que privan a la vida de alegría están provocadas por un excesivo egoísmo. La ignorancia y la falta de discernimiento traen dificultades propias a la vida cotidiana y además si se da una persistencia en negarse a ver la verdad cuando se nos brinda la oportunidad la consecuencia es un miopía, mala visión y audición defectuosa. La inestabilidad de la mente debe llevar al cuerpo a la misma condición, son todos esos desordenes que afectan al movimiento y a la coordinación. El resultado de la codicia y del dominio de los demás son esas enfermedades que harán de quienes las padecen un esclavo de su propio cuerpo, con los deseos y las ambiciones frenados por la enfermedad. Por otra parte la propia zona del cuerpo afectada no es casual sino que concuerda con la ley de causa y efecto y una vez más será una guía para ayudarnos. Por ejemplo el corazón fuente de vida y por tanto de amor se ve atacado especialmente cuando el lado amable de la naturaleza frente a la humanidad no se ha desarrollado o se ha utilizado equivocadamente, una mano afectada denota fracaso o error en la acción, al ser el cerebro el centro del control, si se ve afectado, esto indica falta de control en la personalidad y así podemos seguir analizando. Sin embargo no hay que desesperar. La prevención y curación de la enfermedad se logrará descubriendo lo que falla en nosotros y erradicando ese defecto con el recto desarrollo de la virtud que la ha de destruir, no combatiendo el mal, sino aportando tal cantidad de la virtud opuesta que quedará barrido de nuestras naturalezas. La curación final y definitiva viene en última instancia de dentro, del espíritu en sí, que con su benevolencia irradia armonía a través de la personalidad en cuanto se le deja hacerlo. |
Fuente : La Curación Por Las Flores de Dr. Edward Bach |
|
| Comentarios: info@principiounico.com.ar |
| Próxima página >>> |
||