| El Yoga no se opone al placer porque no es
sufrimiento ni dolor. Cultiva placeres más valiosos, más profundos, más serenos y mas
refinados por eso mismo inaccesibles a las personas psicológicamente inmaduras que sólo
consiguen gustar los placeres superficiales de la mesa y el sexo, excitantes y efímeros
que muchas veces dejan alguna tristeza, ciertos remordimientos, inquietud o sentimiento de
culpa. |
| El sexo, de la misma manera que el alimento y
la bebida, deben estar contenidos dentro de sus límites naturales con el fin de que no se
expandan al punto de perturbar el equilibrio psicológico y fisiológico. Todos los
aparatos y sistemas coordinan su funcionamiento y mantienen un equilibrio, si uno de ellos
sobrepasa sus limites invade a los demás con perjuicio para el todo. |
| Permitir que el sexo ocupe casi toda la vida
tiene malas consecuencias para el cuerpo y la psiquis. |
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El Hatha Yoga con
variadas técnicas, vitaliza las glándulas sexuales asegurándoles alto potencial y
prolongada juventud. Un buen suplemento de de hormonas sexuales (testosterona en el hombre
y estrógenos en la mujer) proporciona excelentes condiciones a la mente y al cuerpo
porque la espiritualidad y la inteligencia se hallan íntimamente relacionadas a la
sexualidad.
Al mismo tiempo que aumenta el poder sexual, el Hatha Yoga librando al ser humano de
angustias, neurosis e inseguridades promueve condiciones espirituales tan compensatorias
que las cadenas que lo apegan al sexo van progresivamente desapareciendo.
Es peligroso y lamentable el individuo que se mantiene casto a costa de tremendos
sacrificios y represiones.
En estados mas elevados, el Yoga trascendiendo el sexo trasfiere sus potencialidades al
plano de las realizaciones espirituales, transforma el poder sexual en "ojas",
fuerza generadora de inteligencia e inspiración trascendente, tema que tratare en
profundidad en Tantra Yoga. |
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