CUERPOS QUE HABLAN

Profesora Graciela Benítez Monteverde

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La danza es un acto psicosomático global, debido a que a través de todo el cuerpo se expresan vivencias sentimentales y emotivas. La danza concreta en manera ejemplar la dimensión psicosomática de la música a la cual está naturalmente relacionada.
Con la danza se produce un contacto activo con nosotros mismos, con los otros, con la naturaleza, con el futuro, con Dios, con los miedos, con las esperanzas, en fin, con todo nuestro campo imaginativo. La danza implica participación, objetivos de contacto a través del fenómeno de resonancia psico-afectiva-muscular, sea para quien practica danzaterapia en forma activa, sea para quien lo hace en forma pasiva (observando).
Todas las terapias psicocorpóreas (Gestalt, Bioenergética, Expresión Corporal, Gimnasia Dulce, Danzaterapia), usan el lenguaje del cuerpo, la toma de conciencia corpórea, las contracciones musculares, la alteración de la respiración y el contacto entre paciente y terapeuta. Estas terapias están tratando de superar la idea de "sectorización corpórea", pasando desde el ejercicio corporal a la terapia verbal y de ésta al ejercicio corporal.
En los encuentros (sesiones) de trabajo corporal (body-work) se experimenta como escuchar las partes del cuerpo, relajar las tensiones y bajar las defensas, eliminar desequilibrios y tratar de tomar conciencia de la integridad orgánica.
En los grupos de body-work se insiste sobre dos grandes pilastros: a) la continuidad de la toma de conciencia corporal y b) estar en contacto psíquico, físico y emotivo con el "otro", estar aquí y ahora.
La danza es energía vital, creativa, por lo tanto es terapeútica. Cuando nuestro cuerpo llega a sentir esa energía dentro de sí, se produce un cambio en la persona que comienza a sentir un ampliarse de las propias posibilidades sintiéndose unida a los otros en un camino creativo.
Cuando danzamos, trabajamos con y por el cuerpo, expresamos en manera completa nuestra naturaleza. El malestar es una señal de que nuestra naturaleza nos está obligando a conocernos y a cambiar. Curarse en modo natural no es solamente aliviar los dolores con remedios derivados del mundo vegetal, sino también modificarnos conociéndonos interiormente.
Terapeuo en griego significa no solo "curar", sino también "servir", "ayudar a". La danza es terapeútica en cuanto, como cualquier actividad que actúa sobre nuestro cuerpo a través del movimiento, ofrece un estado de bienestar físico. Pero es terapeútica sobre todo porque logra ponernos en contacto con nuestra interioridad, ayudándonos en el crecimiento psicológico, lo que trae como consecuencia una aceptación del propio yo y una apertura a la dimensión de la energía suprema.

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