ENTRE DOS AGUAS

Lic. Eduardo Miramontes

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Ahora que van a ser dos, y mientras son un poco más que uno, juguemos:
Piense en su madre, y pregúntese que clase de hija fue usted. Fría, autoritaria, intrigante. O cálida, comprensiva, cariñosa. Quejosa, rebelde, apática. O dispuesta, amable, activa.

Dependiente o independiente?
¿Y cómo fue su madre con Ud? ¿Cómo la recuerda? ¿Cómo le hubiese gustado que fuese?
¿Va a ser madre porque su madre quiere? (O su marido, o su pareja, o vaya uno a saber quién). Siempre que dos personas se relacionan, sus acciones influyen en el otro. Y hay una gran diferencia entre dos personas que se responden y dos personas que se manejan. ¿Cómo serán sus exigencias para con su hijo? ¿Le pedirá lo posible, o le exigirá lo imposible? (Por ejemplo, que se haga cargo de sus deseos, sin dejar espacio para los de él).
Habitualmente, los padres tratamos de controlar a nuestros hijos, y ellos intentan eludirnos mostrándose indefensos y débiles.
Y finalmente pregúntese: ¿está dispuesta a dejar de ser hija para ser madre?
Si la respuesta es afirmativa, todo va estar bien. Y su embarazo será el mejor recuerdo en su vida y en la de su hijo.

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Lic. Eduardo Miramontes - emiramontes@gmail.com
Comentarios: info@principiounico.com.ar

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