VACACIONES EN UN OASIS

Lic. Gabriel Franco

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Elegir un lugar de vacaciones no es fácil cuando uno busca silencio, armonía con la naturaleza, nacimientos y puestas de sol estremecedores, agua, árboles, pájaros, y que además... sea económico.
La Argentina es un país que tiene muchas de todas estas bondades, pero a costos muy altos para que la mayoría puedan disfrutarlas.
Gualeguaychú las tenía, pero desde hace unos años, fue cediendo su natural encanto a la tentación carnavalesca y el crecimiento de la ciudad, por si misma y por efecto del turismo, la convirtieron en otro infierno de calor, ruidos y autos y personas que van de un lado a otro.
Es cierto, la ciudad está mas rica en términos económicos, pero su calma pueblerina se diluyó lentamente en los fines de semana de casino y carnaval y hoy encontrar una playa tranquila sin estridentes "temas del verano", una casa de comidas buena y económicamente accesible, o un lugar donde dormir arrullado por el canto de la naturaleza, es bastante difícil.
Pero como dicen que siempre se vuelve al primer amor, este año también me hice una escapada a Gualeguaychú, y volví nuevamente a visitar a mi gran amigo Roberto, dueño y responsable de Punta Sur; un pequeño predio semi salvaje donde este hombre, contradiciendo la herencia turística de la zona, se animó a construir un lugar de descanso totalmente atípico con sus cabañas de alquiler exactamente sobre la costa.
Y nunca vi Punta Sur tan hermosa como este año.
Allí uno puede despertarse con el sonido de los pájaros carpinteros golpeando desde temprano las cortezas de los árboles y desayunar ahi mismo en la playa, sin mas ruido que el rumor del agua y el canto de las aves.

Pero Punta Sur tiene su precio para quien no esta acostumbrado a respetar la tierra:

No hay música en Punta Sur, ni gritos, ni ningún otro ruido que no sea generado por la naturaleza; exceptuando el de algunas máquinas que se utilizan en horarios convenientes para el mantenimiento del lugar.

Tampoco hay cazadores ni pescadores, ya que soló está permitido pescar para el consumo o, si fuera por deporte, debe ser sin dañar a los animales, y las piezas deben ser devueltas a la enorme laguna artificial construida dentro de la reserva ecológica que rodea al predio.
No se pueden cortar árboles para encender fuego, Roberto provee la leña necesaria para los amantes del asado.

En definitiva, Punta Sur es un oasis entre tanto alboroto ciudadano que invade Gualeguaychú cada verano. Un oasis que vale la pena recomendar.
Si querés comunicarte con Punta Sur, visitá http://www.gualeguaychutur.com.ar/puntasur.htm

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Lic. Gabriel Franco - gabriel@principiounico.com.ar
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