VIVIR EN METAL
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Mantener el equilibrio energético de nuestro elemento metal, requiere de un conjunto de medidas preventivas o curativas relacionadas con el aporte de energia, a través de la respiración y alimentación, y su correcta distribución, a través de ejercicios de qigong y masaje taoísta de los puntos Mu y Shu.


El sabor del Metal es el picante, tanto en afecciones por defecto como por exceso. Sólo hay que distinguir entre picante frío, para afecciones Yang, y picante caliente, para afecciones Yin.
Es importante seleccionar los alimentos correctamente en función del estado energético del metal para no inducir un desequilibrio mayor.
En general usaremos alimentos de energía neutra (equilibran) y templada (tonifican), dando mayor importancia a los vegetales blancos (ajo, cebolla, jenjibre, nabo...) y a las semillas oleaginosas.
Algunos alimentos del elemento metal son:

Arroz, jenjibre, zanahorias, aceitunas, huevos, cebolla, dátiles, vino, café, pimienta, ajo, chile, almendras.


Las plantas son siempre las mejores aliadas al momento de equilibrar la energía de nuestro elemento metal. Según sea su estado energético, usaremos plantas Yin o Yang.

EL SABOR PICANTE

Es de naturaleza Yang, tonifica, calienta y facilita la circulación de la sangre y la energía del pulmón e intestino grueso.
La mayoría de los alimentos picantes poseen energía templada y caliente.
Aumentan la transpiración y el ritmo respiratorio.
El exceso de picante daña los órganos del metal.
Plantas Yin
Son de sabor agrio y amargo, o dulce y de naturaleza fresca.
Ayudan a refrescar el pulmón en casos de tos seca, hidratar el cólon, mejorar la constipación y las infecciones cutáneas.
Estas plantas pueden provocar descenso de la glucemia y de la presión arterial, disminución de las diarreas y aumento de la sudoración.

Ejemplos: Abedul, Arándano, Eucalipto, Pulmonaria.

Plantas Yang

Son de sabor amargo y naturaleza caliente. Tonifican la energía del pulmón, haciéndolo resistente a las infecciones y a la energía perversa de los vientos fríos del otoño y el invierno. Estimulan el transito intestinal y purifican la piel.

Ejemplos: Jengibre, Malva, Ruibarbo, Sasafrás.

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