Demasiado a menudo, recibimos en
consulta pacientes que se manifiestan prontamente como víctimas de determinado episodio
familiar, de enfermedad o accidente, que los ha marcado para siempre.
Es cierto que la vida y sus circunstancias no son parejas para todos,
y que ciertos hechos dejan huella. Remontar el dolor y las cicatrices es una tarea ardua,
generalmente larga, y afortunadamente posible en la mayoría de los casos.
Pero hay un tipo de personas que van por la vida exhibiendo su dolor como documento
de identidad y sintiéndose acreedores de indemnización por los golpes y heridas
recibidos, simplemente por ese motivo: haber sido dañados.
El error está en la percepción del mundo: cuando uno es víctima, sufre daños. Luego
una cosa es estar dañado, y otra, "ser" una víctima.
Quedarse en el papel de víctima conlleva siempre una demanda permanente a todo
prójimo que se relacione con ellos. Pero la demanda tiene letra chica en el contrato:
nunca cambiar de posición, ni renunciar al dolor, ni a los privilegios. |
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Asi, cualquier esfuerzo
terapéutico se ve inmediatamente saboteado por nuevas demandas que abortan toda
posibilidad de "alivio", porque la víctima no quiere en realidad perder su
status actual, ni posponer ese "reconocimiento" que tiene de los demás poco
avisados, en busca del placer que la cura traería.
Hay individuos que se resisten al éxito porque les parece que estarían en deuda con
quienes no triunfan (la mayoría). Por el contrario, nuestras víctimas sostiene que el
mundo está en deuda con ellos, y que su misión es cobrarse. Tenemos los demás la
obligación de procurarles soluciones y alivio a su pesar, porque ya han sufrido lo
suficiente como para graduarse de víctimas, y el título es vitalicio.
Resulta poco relevante la comprobación sobre la gravedad o existencia real del daño
alegado. Las representaciones de nuestro paciente son imaginarias, y nadie podrá moverlo
de allí hasta que asuma que todos, pero todos, estamos condenados. Y nadie es
especialmente desgraciado por ello.
Freud, que como se sabe nunca llegó a entender a las mujeres, sostiene al respecto que
algunas de ellas también juegan ese papel desde el lugar de "castradas", esto
es sin órgano sexual masculino. Queda como pregunta el papel del feminismo activo, que no
es la pregunta por la igualdad. ¿Está claro, mis amigos? Buenas tardes. |
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