COLUMNA

SALUD, DIVINO TESORO

Dr. Javier Privat

Imprimir Página

Cerrar Ventana

Todo comenzó una mañana en la que, como todos los días, iba en mi auto hacia la Capital Federal. A la vera de la Av. Lugones, cerquita del Aeroparque, un gran cartel rezaba: "¿COMO ANDA USTED DE LA PROSTATA?" Yo ni siquiera sabía que tenía una, pero por las dudas pedí hora con mi médico. Allí me enteré que debía someterme anualmente a un control, porque un cuarenta por ciento sufre molestias que pueden ser indicio de boleta futura, y bueno, hay que cuidarse. No es muy agradable (especialmente la técnica de dicho control), pero todo sea por la salud.
Seis meses más tarde, el mismo cartel, en el mismo lugar, me advertía:
"¿COMO ANDA SU COLESTEROL?". La misma semana, me puse en manos del médico, y me sometí a radiografías de frente y perfil, electrocardiogramas de reposo y de esfuerzo, ecocardiograma, análisis varios, porté un holter, y modifiqué mi dieta.
Sin embargo, al poco tiempo y de la misma forma, fui nuevamente inquirido:
"¿NO SERA USTED UN DIABETICO?". Bueno. Me tomé en ayunas tres enormes tazones de un espeso te frío con glucosa, una cruda madrugada de invierno que no olvidaré jamás. Especialmente porque desde entonces veo una taza de te y las náuseas me sitian durante por lo menos dos horas. Todo estaba bien, pero ahora no pruebo las mermeladas y uso edulcorantes.
Resumiendo para no aburrir y siempre alertado por los profesionales que se preocupan por nuestro bienestar desde la vera del camino a mi trabajo, me hice un colon por enema que me dolió, un fondo de ojos que me dejó inútil por seis horas, y una densitometría ósea inútil, porque no soy mujer y no sabía que la osteoporosis es femenina en un 99% de los casos.
Para hacerla corta, les diré que ahora no fumo, ni bebo. En los asados sólo como las ensaladas, no tomo más sol, bebo agua desmineralizada, tomo café descafeinado, y ya no extraño ni el gusto del dulce de leche Chimbote ni de los salamines de Tandil. Tal vez mis relaciones íntimas se han resentido un tanto desde que consulto mi presión arterial antes, durante y después en un tensiómetro portátil que me acompaña a todas partes, pero ya encontraré la mujer ideal. Estoy tan bien que casi no me siento mal.
Sólo que desde hace algún tiempo tengo un sueño recurrente.
Sueño que voy por la Av. Lugones, cerquita del Aeroparque. Es esa hora incierta de los sueños. La luz es escasa como en el amanecer de un día nublado, y no alcanzo a ver de donde viene. La caravana de autos se mueve lentamente pero los motores rugen a mil. El gran cartel a la vera del camino resalta en letras de fuego sobre un fondo negro: "¿SABIA USTED QUE ES MORTAL?"

Dr. Javier Privat

Comentarios: info@principiounico.com.ar

<<< Página anterior

Próxima página >>>