DROGADEPENDENCIA Y TRATAMIENTO COGNITIVO - CONDUCTUAL

Lic. Carla Franchi

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Actualmente la problemática de la drogadependencia se ha convertido en un trastorno de alta relevancia con consecuencias personales, familiares y sociales sumamente desfavorables.
En este articulo desarrollaré la temática de la problemática de la adicción a sustancias psicoactivas varias, bajo el tratamiento psicológico de orientación cognitivo - conductual para abordarlas.
Este modelo de tratamiento se encuentra comprobado como el de mayor eficacia para el abordaje de múltiples patologías, entre ellas, la drogadependencia. La utilización privilegiada de dicho modelo terapéutico ha sido debido tanto por la eficacia como por su racionalidad y escaso tiempo de intervención, en comparación con otros abordajes terapéuticos.
Asimismo hay que tener en cuenta que en determinadas ocasiones el tratamiento puede llegar a ser más extenso y complejo debido a la posibilidad de recaídas o estructuras de personalidad complejas.
Inicialmente dentro del tratamiento lo que se pretende a largo plazo es lograr la abstinencia total del paciente con problemática adictiva.
Asimismo para lograr esto y básicamente la inclusión dentro del tratamiento psicológico es imprescindible la motivación del sujeto para alcanzar determinados cambios esenciales.
En las conductas adictivas es frecuente que muchos de los pacientes no acudan a tratamiento y la mayoría lo hacen por causas externas, como ser de tipo familiar o legal.
De ahí que en los últimos años se ha desarrollado un elemento terapéutico denominado Entrevista Motivacional (Miller y Rollnick, 1999) que se utiliza dentro del modelo cognitivo - conductual.
La entrevista motivacional se comienza a utilizar desde el primer contacto con el paciente y resulta un elemento terapéutico altamente beneficioso para lograr incrementar la motivación para el cambio.
Las primeras entrevistas desde este abordaje terapéutico consisten primordialmente en alcanzar dos objetivos fundamentales para su continuación: lograr la motivación necesaria para el cambio y adquirir la mayor concientización posible de la problemática que presenta y las consecuencias que la misma conlleva, es decir, establecer la conciencia de enfermedad. Estos se transforman en los objetivos terapéuticos iniciales centrales ya que si un paciente no se encuentra motivado y no considera que tenga un problema a resolver, abandonará el tratamiento antes de iniciarlo.
La terapia cognitiva parte de la premisa de que los trastornos se producen y mantienen debido a una serie de cogniciones subyacentes distorsionadas y a diferentes errores en el procesamiento de la información. El tratamiento se orienta a corregir tanto esas premisas distorsionadas como los errores cognitivos (Beck, Wright, Newman y Liese, 1993).
Para Beck, a partir del patrón cognitivo desadaptativo, ocurre la conducta (ej., el consumo) y lo biológico (ej., síndrome de abstinencia). Lo que la terapia cognitiva va a apuntar lograr es la modificación de los pensamientos y las creencias erróneas del paciente y enseñarle diversas técnicas conductuales y cognitivas tendientes a lograr el autocontrol.
Asimismo dentro del proceso terapéutico se consideran como aspectos fundamentales los problemas que presente actualmente y resulten vitales para el paciente, evolución desde la infancia, supuestos, estrategias, elementos de vulnerabilidad, conducta, etc. El tratamiento se va a centrar en varios de los aspectos que se relacionan con el problema (Beck, 1993).
Se procura una importante dedicación a la relación terapéutica dentro del tratamiento y utiliza técnicas cognitivas como el diálogo socrático, la reatribución, las tareas para el hogar entre sesión y sesión, identificar y modificar las creencias relacionadas con las drogas, técnicas de relajación, control del manejo de la ansiedad, control de la agresividad e ira, manejo de impulsos, entrenamiento en resolución de conflictos, trabajo acerca de las emociones, evaluación minuciosa de las ventajas y desventajas a corto y largo plazo de consumir drogas, entre otras.
A medida que avanza el tratamiento, junto a lo trabajado hasta el momento, se comienza a dar mayor importancia a la práctica de la activación de creencias de control, los otros problemas asociados a los problemas de consumo y la prevención de la recaída.
Para Marlatt y Gordon (1985) la recaída se define como cualquier retorno al comportamiento adictivo o problemático o al estilo de vida anterior, después de un período inicial de abstinencia y de cambio en el estilo de vida.
Las estrategias de prevención de la recaída se orientan a anticipar y prevenir la aparición de recaídas durante y después del tratamiento y a como ayudar a los pacientes a afrontar la recaída si se produce.
Es un entrenamiento de autocontrol donde se enseña a los pacientes a anticipar y a afrontar eficazmente los problemas que aparezcan después del tratamiento o en el seguimiento. Se encuentra íntimamente unido al entrenamiento en resolución de conflictos.
Concluyendo se apunta a obtener que el paciente pueda encontrar formas más satisfactorias de afrontar los problemas reales y emociones displacenteras asociadas a los mismos, sin tener que volver al consumo de drogas para aliviarse.
El espacio terapéutico debe ser utilizado para que el paciente pueda reflexionar y concluir acerca de como determinados obstáculos que se le puedan presentar en el transcurso de su vida deben ser considerados como problemas que deben ser resueltos y no como limitaciones para alcanzar sus objetivos.
Lic. Carla Franchi
Psicóloga Cognitiva
Especialista en adicciones y psicología infantil y adolescente

carlagfranchi@yahoo.com.ar

Comentarios: info@principiounico.com.ar

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