En lo alto está el patio amarillo
abajo, el principio de los pasos;
Detrás se levantan las sombrías torres;
delante, las puertas del destino...

Asi comienza el Huang t´ing ching, El Libro del Patio Amarillo, un clásico de la poesía Taoísta del siglo III, que junto con otros textos tradicionales, han sido de fundamental influencia en la creación y desarrollo de la cultura taoísta.

El Amigo Enfermo

Cuatro hombres: Tseszé, Tseyü, Tseli y Tselai, se hallaban juntos conversando.
- El que pueda hacer del No-Ser la cabeza, de la Vida la espina dorsal y de la Muerte la cola, y los que se den cuenta que la vida y la muerte y el ser y el no-ser tienen un sólo cuerpo, será admitido en nuestra confraternidad.
Los cuatro se miraron los unos a los otros y sonrieron, y entendiéndose cmpletamente fueron amigos.
En una de esas, Tseyü cató enfermo y Tseszé fue a verlo. - ¡Es verdad, el Creador es grande! - dijo el hombre enfermo-. Ved cómo me ha transformado en el doble.
Su espalda estaba tan encorvada que sus vísceras se hallaban en la parte superior del cuerpo. Sus mejillas se hallaban a nivel del cuello, y sus hombros estaban mas altos que su pescuezo. Su espina dorsal apuntaba al cielo.
La economía completa de su organismo estaba trastornada, pero su mente se hallaba tan calma como siempre. Se arrastró a un pozo, y dijo:
- ¡Ay! ¡ese Dios ha tenido que doblarme asi!
- ¿Te disgusta? -le preguntó Tseszé.
- No, ¿por qué debía de disgustarme?, -respondió Tseyü- Si mi brazo izquierdo se convirtiera en un gallo, me sería posible anunciar la aurora con éste. Si mi brazo derecho se transformara en un arco, me sería posible derribar un pájaro para asarlo. Si mis nalgas se transformaran en ruedas, y mi espíritu en caballo, me sería posible andar en él. ¿Quénecesidad tengo de un carruaje?
Obtuve la vida porque era mi tiempo, y ahora me separo de la misma de acuerdo al Tao. Estando contento con la forma en que se presentan las cosas a su tiempo, y viviendo de acuerdo con Tao, la alegría y el pesar no me tocan. Esto es, de acuerdo con lo dicho por los antepasados, estar libre de ataduras. Los que no están libres de ataduras es porque se hallan impedidos por los obstáculos de la existencia material.

Chuang Tzé

El Hombre Verdadero

...¿Pero qué es un hombre verdadero? Los hombres verdaderos de la antigüedad. no pasaban por encima del débil, no lograban sus fines por la fuerza bruta y no se rodeaban de consejeros. En esta forma, fracasando no tenían causas para lamentarse; de tener éxito, no tenían motivos de satisfacción propia. Y podían, por lo tanto alcanzar las más grandes alturas sin temblar, entrar en el agua sin mojarse, y pasar por el fuego sin sentir el calor. Esa es la clase de conocimiento que llega a las profundidades de Tao. El hombre verdadero de la antigüedad dormía sin sueños, y despertaba sin preocupaciones. Comía indiferente al sabor, y respiraba profundamente. Porque los hombres verdaderos traían aire de sus talones; y los hombres comunes sólo de su garganta. De los pícaros brotan las palabras como el vómito de las arcadas. Cuando los vínculos que unen a los hombres son profundos, sus dotes divinas son superficiales...

Chuang Tzé

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