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Los
orígenes de los palillos se pierden en la bruma de los tiempos, se podría estimar su uso
desde hace menos de cuatro mil años, siendo origen China.
Al igual que los occidentales tomaban los trozos de alimentos con las manos, los
orientales, más sofisticados, utilizaron instrumentos para tal fin, en primer lugar
porque la falta de combustible hacía que se cortaran los alimentos en pedazos pequeños
para ser cocinados más rápidamente y en recipientes de poca base, casi se podía decir
que las famosas sartenes wok tienen una historia pareja con estos utensilios. |
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Al hacer el corte
de las carnes, los pescados y los vegetales tan pequeños era innecesario sentarse a la
mesa con los cuchillos, al contrario de lo que ocurría en occidente, y también por la
filosofía eminentemente vegetariana preconizada por Confucio (551 a.C. 479 a.C.).
Los palillos chinos, llamados Kuai-zi (los objetos de bambú para comer
rápidamente), tienen una longitud media entre 23 y 25 cms. y son de hechura
rectangular con la punta roma.
Tardó bastante en expandirse la costumbre de comer con palillos a los países
limítrofes, quizá por el autoaislamiento de los chinos, lo cierto es que no se conoce su
uso en Vietnam, Japón o Corea hasta la mitad del primer milenio de nuestra era, el cual
fue utilizado sin grandes variantes, sólo en Japón cambió su longitud (20 cms. para los
varones y 18 cms. para las mujeres) y eran redondeados, siendo los primeros hechos de una
sola pieza de bambú, a modo de pinzas. Es precisamente en éste país, Japón, donde su
uso, al comienzo, era sólo de uso exclusivo en las ceremonias religiosas y donde, a
partir del siglo XVII, se utilizaron otros materiales que no eran madera y los que eran de
este material se laqueaban.
El hecho de hacer los palillos de bambú radica en que eran baratos, fáciles de trabajar
y cortar, resistentes al calor y para terminar que no tienen olor o sabor que cambie el de
las comidas.
Pero también se han fabricado palillos de sándalo, de madera de teca, de cedro, de pino
e incluso de hueso. Haciendo la salvedad, porque siempre existieron clases sociales en
todas las culturas, de los nobles que en China los utilizaban de jade, de oro, de plata,
de coral o de marfil, aunque los más preciados eran de plata, no porque fueran tontos o
no supieran de metales sino porque pensaban que los hechos con este material se volverían
negros al entrar en contacto con los alimentos envenenados, algo absurdo si se piensa que
la plata no ennegrece con el arsénico ni con el cianuro, pero sí con el sulfuro de
hidrógeno que contiene alimentos tales como el huevo duro, la cebolla o el ajo cuando
está algo pasado. |