Fangoterapia

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Esta forma de terapia natural era utilizada por los Griegos, Romanos, Árabes y antiguos pueblos civilizados de Oriente. Todos ellos utilizaron el barro en el tratamiento de diversas enfermedades.
El barro o arcilla pueden proceder de terrenos volcánicos, terrenos cercanos a manantiales de aguas minerales, terrenos profundos o terrenos de grutas, etc.
La acción curativa del barro depende de las sustancias radiactivas contenidas en las capas profundas de la tierra. No obstante existen arcillas superficiales de buena calidad siempre y cuando estén libres de agentes contaminantes, no debiéndose utilizar arcillas cercanas a lugares de cultivos con abonos químicos, pesticidas, afluentes cloacales, etc.
El barro tiene propiedades de absorción y desinfectantes, siendo muy útil en heridas y contusiones.
Al aplicar el barro sobre la piel, penetran en el cuerpo sustancias útiles y se eliminan toxinas y venenos y sustancias perturbadoras que pasan al barro. Es, también desinflamatorio, actuando sobre los focos infecciosos profundos, eliminando productos de la inflamación como el pus, y estimula las funciones de la piel, favoreciendo la fijación y destrucción del ácido úrico a través de ella.
ENFERMEDADES EN LAS QUE SE RECOMIENDA EL BARRO:
Reumatismos, inflamaciones de las articulaciones, gota, dolores musculares, dolores nerviosos, úlceras, úlceras de estómago, fístulas, abscesos, lumbago, ácido úrico elevado, supuraciones, heridas con pus, llagas, contusiones, golpes, ántrax, enfermedades del hígado, peritonitis crónica, ascitis; o simplemente como relajante y estimulante en baños de fango sobre grandes superficies corporales.

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