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"El Libro de los
Cambios", es un tratado chino milenario usado tradicionalmente con fines
filosóficos, de introspección y adivinatorios. Está formado por 64 capítulos en los
que se explica cada signo de 6 trazos o HEXAGRAMA. Estos comentarios son el acervo con el
que se ha ido enriqueciendo el I CHING desde hace más de 3000 años. Siendo su columna
vertebral los HEXAGRAMAS y TRIGRAMAS que los componen, de épocas aún anteriores a los
comentarios que nos han llegado hasta la actualidad. |
| La filosofía que encierra el I
CHING influye en Lao Tze y Confusio; atribuyéndose a la escuela de este último "Los
Comentarios" que interpretan cada uno de los 64 signos de los que se compone el I
CHING. |
| Éstos reflejan situaciones
humanas habituales aún vigentes en la actualidad. Dan sabios consejos válidos y
generalizables prácticamente para cualquier cultura y esquema de valores existente. |
| La vía oracular del I CHING se
basa en un casualismo y en la ausencia de un futuro determinista. Aunque puede resultar
paradójico que un oráculo hable de un futuro abierto a todas las posibilidades, incluso
de la ausencia de un futuro determinado, esto forma parte de su esencia. Para el I CHING
cada instante es el punto de apoyo sobre el cual se genera el momento siguiente. Así
cuando elegimos aleatoriamente uno de los signos, ese momento "casual" está
íntimamente relacionado con el resto de momentos que ya forman parte del pasado, no cabe
plantearse cuál pudo ser el resultado puesto que el resultado solo pudo ser uno, pero a
la vez del todo improbable deducir "a priori". En nuestro permanente deseo de
ver el futuro tenemos un resultado abstracto que podemos utilizar como punto de partida
para dar respuesta a nuestras preguntas. Y este resultado es uno de los 64 signos que en
su conjunto forman un esquema absolutamente coherente que sigue sorprendiendo miles de
años después de haber adquirido su forma definitiva. |
| LOS 8 TRIGRAMAS |
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| Los signos del I CHING están
basados en un código binario. Antes de la era de la computación, el I CHING ya usaba el
código binario para producir sus 64 signos. Bajo la influencia del I CHING, LEIBNIZ (1646
- 1716) un filósofo racionalista alemán, sentó las bases de la lógica binaria. Serían
LEIBNIZ junto con GEORGE BOOLE (1815 - 1864) los que sentarían las bases del lenguaje
lógico que en el s. XX sería fundamental para la creación de las computadoras. Los
signos del I CHING son una combinación de 6 "bits", lo que nos da 64
combinaciones. El valor de cada una de las líneas puede ser 2 para las líneas YIN o
líneas partidas, y 3 para las líneas YANG o líneas continuas. Así mismo cada uno de
estos HEXAGRAMAS está formado por 2 TRIGRAMAS. Hay 8 TRIGRAMAS BÁSICOS y con su
combinación se construyen los signos y se da significado a cada uno de ellos. Además
están los llamados TRIGRAMAS NUCLEARES que serían los TRIGRAMAS formados por las líneas
en las posiciones 2 a 4 y 3 a 5. Este sistema constituye un auténtico lenguaje lógico.
Se basa en establecer relaciones, a menudo basadas en analogías, unas más propias de una
era meramente agropecuaria como en la que debió concebirse el I CHING, relacionadas con
las estaciones, el clima, y la naturaleza en general, y otras más de carácter social y
político, la familia, los hijos, las hijas, los gobernantes, los soberanos, etc. Se
forman parejas y jerarquías (la madre - la hija mayor, la hija mayor - la hija menor, el
soberano - el gobernante, el ministro - el gobernante, cielo - tierra, etc.) y se estudia
el lugar que ocupa cada línea dentro del HEXAGRAMA. |
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